La estrella cercana se parece a un sol bebé y podría decirnos cómo surgió la vida en la Tierra

Nuestro Sol tiene unos 4.600 millones de años. Lo sabemos a partir de modelos de estrellas similares al Sol, así como a través de nuestras observaciones de otras estrellas de masa similar.

Sabemos que el Sol se ha calentado más con el tiempo, y sabemos que en unos 5 mil millones de años se convertirá en una estrella gigante roja antes de terminar su vida como enana blanca.

Pero hay muchas cosas sobre la historia del Sol que no entendemos. ¿Qué tan activo fue en su juventud? ¿Qué propiedades del joven Sol permitieron que se formara vida en la Tierra hace miles de millones de años?

Si tuviéramos una máquina del tiempo, podríamos viajar al pasado distante y observar la juventud del Sol directamente. Pero como eso no es posible, podemos hacer la siguiente mejor opción: buscar estrellas jóvenes que sean muy similares en tamaño y composición a nuestro Sol. La viva imagen del Sol, por así decirlo.

Esta se ha hecho antes con estrellas más viejas. HIP 102152, por ejemplo, es un doppelgänger solar que es aproximadamente 4 mil millones de años más antiguo que nuestro Sol.

Ahora un equipo ha estudiado a un joven doppelgänger solar conocido como kappa-1 Ceti.

La estrella se ha estudiado desde la década de 1940. Es muy similar al Sol en masa y metalicidad, pero solo tiene unos 600 millones de años. Para este estudio, el equipo integró datos de observación de kappa-1 Ceti con modelos solares evolutivos.

A partir de esto, pudieron hacer predicciones sobre cómo se comportaba el Sol a una edad similar.

Según su modelo, es probable que el Sol girara unas tres veces más rápido que ahora, tenía un campo magnético mucho más fuerte y emitía más llamaradas solares y partículas de alta energía.

Lo interesante del Sol con alrededor de 600 millones de años es que la vida en la Tierra apareció por primera vez en esta época. Entender el Sol a esta edad podría darnos pistas sobre cómo se formó la vida terrestre.

Este estudio tiene algunas posibilidades tentadoras. Debido a que el campo magnético de la Tierra era más débil en ese entonces, las erupciones solares y las eyecciones de masa coronal del joven Sol habrían expuesto a la Tierra a más partículas de alta energía que en la actualidad.

Estas partículas podrían haber ayudado a que se formaran moléculas complejas en la Tierra. Si ese es el caso, un Sol joven y activo podría haber jugado un papel clave en la formación de los componentes básicos de la vida.

Este es un estudio inicial, por lo que la conexión con la vida es tenue. Pero el equipo espera recopilar datos de otras estrellas similares al Sol en varias edades.

Con más observaciones, podrán afinar su modelo y crear una historia más precisa del Sol.

Este artículo fue publicado originalmente por Universo hoy. Leer el artículo original.

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