Ser predecible es la clave para nutrir el desarrollo cerebral de su hijo

Los científicos saben desde hace mucho tiempo que las experiencias que tienes durante la infancia y la niñez Juega un papel importante en dar forma a cómo madura tu cerebro y cómo te comportas como adulto. Pero averiguar por qué sucede esto ha sido difícil.

En los últimos 15 años, mi equipo y yo han estado estudiando el desarrollo del cerebro infantil para identificar qué aspectos de las experiencias tempranas de la vida afectan la maduración del cerebro. En nuestro artículo publicado recientemente Al resumir nuestros hallazgos a través de múltiples estudios en animales y personas, encontramos que el comportamiento parental impredecible o inconsistente puede interrumpir el desarrollo de los circuitos cerebrales emocionales de un niño. Esto puede conducir a un mayor riesgo de enfermedad mental y abuso de sustancias más adelante en la vida del niño.

Previsibilidad y consistencia

Para enfrentar el desafío de descubrir qué señales afectan cómo se desarrollan los sistemas emocionales del cerebro, tomamos pistas de cómo se desarrollan los sistemas sensoriales del cerebro, como la visión y la audición.

Señales ambientales son importantes para el desarrollo sensorial. Por ejemplo, si un bebé no puede ver adecuadamente debido a un ojo vago severo, puede desarrollar déficits de visión de por vida. De manera similar, un bebé que no puede distinguir los patrones y secuencias de los sonidos cotidianos debido a infecciones frecuentes del oído puede desarrollar problemas auditivos de por vida.

Debido a que los padres suelen ser la fuente principal de información que un bebé y un niño pequeño reciben de su entorno, pensamos que sería razonable suponer que las señales de los padres serían cruciales para el desarrollo del cerebro.

Investigación previa a lo largo de las décadas han descubierto que los comportamientos de un cuidador y su capacidad de respuesta a las necesidades de su hijo eran importantes para el crecimiento emocional del niño. La ausencia de respuestas, como por negligencia, se asoció con un mayor riesgo de problemas emocionales más adelante en la vida.

Si bien muchos estudios se han centrado en los efectos de los comportamientos de los padres “positivos” o “negativos” en el desarrollo del cerebro del niño, los investigadores han prestado poca atención a los patrones de comportamiento o la previsibilidad y consistencia de los padres.

Un padre que es predecible y constante es aquel que reacciona de la misma manera ante situaciones nuevas, como cuando su hijo tiene una caída leve o pide un juguete nuevo. A largo plazo, la previsibilidad también significa que un niño sabe quién lo recogerá de la escuela y cuándo puede esperar el almuerzo, la cena o la hora de acostarse.

Primero llevamos a cabo nuestros estudios en ratones y ratas poder controlar el comportamiento de las madres con sus crías limitando la cantidad de material disponible en el entorno para la construcción del nido, alterando sus patrones de actividad hacia sus crías. Luego realizamos estudios en genteobservando cómo se comportaban las madres en sesiones de juego estructuradas y cómo los patrones de sus acciones influían en el desarrollo emocional y cognitivo de sus hijos.

Para cuantificar los comportamientos maternos en estas sesiones, medimos el grado en que un comportamiento predijo el siguiente. Por ejemplo, la probabilidad de que una madre le hablara a su hijo y le mostrara un juguete era un buen predictor de la frecuencia con la que recogería a su hijo. También controlamos otros aspectos de la crianza y el entorno, como el nivel socioeconómico. Evaluamos el desarrollo de niños y cachorros mediante la administración de pruebas cognitivas y emocionales, así como cuestionarios de comportamiento para los niños.

En todos nuestros estudios en animales y humanos, encontramos que los patrones de comportamiento predecibles de los padres condujeron a un mejor funcionamiento emocional y cognitivo en sus hijos más adelante en la vida. Si bien nuestros estudios se han centrado principalmente en las madres, es muy probable que los mismos principios se apliquen también a los padres.

Nutriendo el crecimiento del cerebro de su hijo

Nuestros hallazgos sugieren que no es solo la crianza “positiva” o “negativa” lo que afecta el desarrollo de un niño. Es igualmente importante para el desarrollo del cerebro emocional de un niño que sus padres lo alimenten de manera predecible y constante.

Hay muchas adversidades más allá del control de los padres que pueden afectar el desarrollo de un niño, como la pobreza, la guerra y la migración. Sin embargo, ser conscientes del papel que juega el comportamiento predecible y constante en el desarrollo del cerebro puede ayudar a los padres a crear un entorno óptimo para sus hijos a medida que crecen emocionalmente. La conversación

Tallie Z. BaramProfesor de Pediatría, Anatomía y Neurobiología, Neurología, Fisiología y Biofísica, Ciencias Neurológicas, Universidad de California, Irvine.

Este artículo se vuelve a publicar de La conversación bajo una licencia Creative Commons. Leer el artículo original.

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