Llevar la fabricación de vehículos eléctricos a la vía rápida

La década de 2020 comenzó con una pandemia y una guerra en el continente europeo. Si bien el primero ha fomentado la doble transición verde y digital, el impacto del segundo en los objetivos de cero emisiones netas aún no está claro. El sector de la automoción ha sentido el golpe de ambas crisis. La guerra rusa contra Ucrania exacerbó aún más las presiones comerciales y de producción derivadas de la pandemia de Covid-19. Entre otros, agravó la enorme escasez de chips semiconductores, que ya en 2021 redujo la producción de la industria en 8 millones de vehículos a nivel mundial.

Si bien se esperan más interrupciones en la fabricación global de vehículos eléctricos y de motores de combustión debido a la escasez de materias primas cruciales extraídas en Rusia y Ucrania, la emergencia climática no ha desaparecido y la transición a emisiones netas cero debe progresar. Con el 74 % de los principales mercados de exportación de Eslovaquia anunciando prohibiciones en las ventas de vehículos ICE para 2035, la industria automotriz eslovaca deberá adaptarse a las nuevas circunstancias.

El nuevo informe de GLOBSEC titulado “Industria automotriz 2.0 de Eslovaquia: ahora es el momento de reorganizar para la era de la movilidad eléctrica” surge en este crítico momento histórico. En el contexto de las interrupciones del comercio y el suministro, describe los factores que podrían contribuir a aprovechar la capacidad eslovaca para avanzar hacia la producción de vehículos eléctricos para 2040 y más allá. La investigación también destaca que la incapacidad de adaptarse a las nuevas circunstancias, en el peor de los casos, puede provocar una caída del PIB nacional hasta un nivel un 10% inferior al del mejor de los casos. El empleo total podría caer un 4,5% en comparación con los niveles de 2020.

Recientemente, Globsec organizó el evento de lanzamiento del estudio, que reunió a legisladores, expertos de los sectores público y privado y otras partes interesadas relevantes para discutir los desafíos y oportunidades apremiantes que emanan de la ola transformadora en el sector automotriz.

Vicepresidenta de Relaciones Interinstitucionales de la Comisión Europea maros sefcovic abrió la reunión con una declaración clara: “Se necesita acción rápidamente. Eslovaquia necesita enviar una señal política clara de que el país necesita, quiere y trabajará en la inversión en baterías, ya que lo considera crucial para el futuro de su economía. Muchos países avanzan a pasos agigantados y hoy será difícil ponerse al día”.

El Comisario también subrayó que solo el mercado de las baterías ascenderá a 250 000 millones de euros al año, con un valor añadido de la industria de las baterías de 625 000 millones de euros al año.

Vicepresidente de GLOBSEC Junta Directiva vazil hudak, dijo: “Uno de los mayores desafíos para el automóvil en Eslovaquia será transformar su ancla económica y su identidad nacional, el vehículo de pasajeros, para satisfacer las demandas de movilidad global del futuro”. Agregó, además, que “esto será cada vez más importante desde el punto de vista de la actualidad”.

Mientras que Polonia, Hungría y Suecia ya han asegurado gigafactorías, Alemania, Francia, España y la República Checa se están preparando para construir las suyas propias. En este contexto, Eslovaquia necesita actuar ahora. El país debe hacer todo lo posible para enviar una señal de que está dispuesto a invertir en la construcción de gigafábricas, capacitando y mejorando la fuerza laboral y desarrollando soluciones energéticas bajas en carbono para capitalizar esta oportunidad transformadora.

En un nivel más amplio, vale la pena notar que la UE actualmente ocupa una posición favorable en electromovilidad. Sin embargo, dado que EE. UU. tiene una industria sólida y un capital de innovación, se espera que progresen muy rápidamente. La inversión en la industria eléctrica en Europa es 2,5 veces mayor que en China, aunque hay un mercado mayor. Lo que marcará la diferencia es que cada batería fabricada en Europa tendrá un pasaporte digital, que especificará el origen de los minerales, cuál es su huella de carbono, etcétera. Esto será clave para poner en práctica el concepto de sostenibilidad competitiva. Por lo tanto, la UE tendrá una ventaja competitiva en la sostenibilidad, no en el precio, donde la posición inicial es mejor que la de EE. UU. y China.

Para que la UE aproveche su ventaja y fomente la producción de vehículos eléctricos, se necesitan varios pasos concretos lo antes posible:

  1. Desarrollar una regulación de baterías para toda la UE.
  2. Adoptar una estrategia para asegurar las materias primas, teniendo en cuenta las lecciones aprendidas de las interrupciones pasadas y actuales.
  3. Introducir una estrategia para volver a capacitar o mejorar las habilidades de los trabajadores en toda Europa para apoyar la transición de tareas poco calificadas a tareas altamente calificadas.
  4. Elaboración de un plan de reciclaje y gestión de residuos de pilas.

El desafío de cambiar de ICE a la producción de EV requiere inversiones, experiencia, transferencia de conocimientos y, especialmente, voluntad política. Si este desafío se afrontara adecuadamente, las oportunidades a medio y largo plazo superarían las dificultades y pérdidas tanto a nivel nacional como de la UE.

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