Lo que podemos aprender de la debacle de noticias Facebook-Australia

Las democracias de todo el mundo están inmersas en una crisis u otra, por lo que medidas de su salud van en la dirección equivocada. Muchos ven el declive de la industria de las noticias como un factor contribuyente. No es de extrañar, entonces, que averiguar cómo pagar el periodismo sea un tema urgente y que algunos gobiernos sigan adelante con planes ambiciosos. Las grandes ideas sobre formas de canalizar miles de millones de dólares hacia las salas de redacción son raras, pero es hora de apostar por más de una.

Esta idea llamó la atención del mundo esta semana: una ley australiana que obligaría a las plataformas de búsqueda y redes sociales a pagar a las organizaciones de noticias por vincular su contenido. Google ha decidido cumplir con la ley y está haciendo acuerdos con importantes empresas como News Corp, Nine y Seven West Media. Pero Facebook tomó la otra ruta: en lugar de pagar por que las noticias aparecieran en su plataforma, el gigante de las redes sociales impidió que los usuarios australianos accedan y compartan noticias por completo.

Las reacciones han sido rápidas. Algunos comentaristas se lanzaron sobre las acciones de Facebook como prueba de su intención monopólica y su falta de preocupación por el discurso cívico. Otros culpan al gobierno australiano por ceder ante los intereses proteccionistas de compinches de los medios como Rupert Murdoch y poner a las empresas de tecnología en una posición absurda.

¿Qué más se puede hacer para devolver miles de millones de dólares al periodismo?

El enfoque de Australia ahora está siendo considerado por legisladores y reguladores en muchos otros gobiernos. Reuters informes que el ministro de patrimonio canadiense Steven Guilbeault dijo que Canadá modelará su propia legislación sobre la base de la ley australiana. También hay algunas similitudes en un cuenta propuesto por el congresista estadounidense David Cicilline de Rhode Island que “proporcionaría un puerto seguro temporal para que los editores de contenido en línea negociaran colectivamente con las plataformas en línea dominantes con respecto a los términos en los que se puede distribuir su contenido”.

En general, estas medidas buscan impulsar el poder de negociación de las organizaciones de noticias y ayudarlas a extraer valor de los gigantes tecnológicos para el contenido que producen las salas de redacción. La novedad del modelo australiano radica en su mecanismo de arbitraje, una especie de membrana entre las partes destinada a ayudarles a llegar a un intercambio justo de valor.

Es probable que la ley australiana se apruebe, por lo que este gran experimento de devolver el capital a los medios de comunicación pronto estará en marcha. Veremos cómo funciona, y si las preocupaciones de los oponentes se confirman, si las organizaciones de noticias más grandes tienen el privilegio de las pequeñas, por ejemplo, o si el dinero realmente termina siendo gastado en producir más periodismo.

Pero en vista de las objeciones a este enfoque, ¿qué otras opciones existen? Si los nuevos modelos de suscripción no son suficientes para sostener la industria de los medios, ¿qué más se puede hacer para devolver miles de millones de dólares al periodismo?

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